lunes, 10 de mayo de 2010
La vida tiene sus golpes al igual que el tenis.
Nacemos y emprendemos este viaje en la vida sin ningura técnica. Pasamos de la niñez a la adolescencia con un golpe de derecha llamado drive, siendo fácil su transitar, somos puro impulso.
Abandonamos esta etapa y de apoquito ingresamos en la adultez, saliendo a jugar nuestro primer partido en la dia, solos, sin los padres... con un golpe de revés, el golpe más difícil de ejecutar, obvio! ... nos la sabemos todas!.
Cuando de pronto algo no sale bien... y la vida nos volea situaciones difíciles de asumir, obligándonos a ejecutar un revés de derecha como passing shot con el cual pretendemos que este golpe no le sea demasiado fácil al rival.
La vida continua, sigue su curso, aprendemos, crecemos, tropezamos, ya cansados de los golpes recibidos sin recursos y contando solo con la raionaliadad propia, la dejade añade un golpe perfecto corto lo cual nos permite relajarnos conviertiendo don él un golpe difícil para nuestro contrincante.
Si nos sale bien... esta jugada nos permite un efecto liftado haciendo que la misma tenga un trayecto hacia adelante por un determinado tiempo hasta que todo se tranquilice, relaje y logremos recuperarnos con un buen servicio, que muchas veces son ases que tenemos guardados.
En cambio si nos sale mal... la vida nos devolverá la pelota con la fuerza del golpe con que le hemos pegado y solo atinaremos a querer frenar el mismo que viene proyectado como misil hacia nosotros en una jugada magistral haciendo girar el mismo parta que frene en el suelo - antes que llegue - y lograr cortarlo con un golpe slice, cortado.
Asi andamos por nuestras vidas como un partido de tenis, en una cancha nosotros, los afectos y en otras lo inesperado, conocido y deseado.
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